7.1.15

Mar.

Ella era como el mar. Hermosa e imponente.
Vivía al día con su increíble complejidad en medio del océano.
Su vibrante corazón latía como si hubiera sido la primera vez que veía el Sol y su alma con éste se hubiera fusionado.
Sus atentos ojos parecían recitar un hermoso y largo poema, un poema intenso, de esos que llenan el alma y le hacen el amor a tu mente.


Sabía que estaba lista. Sabía lo que tenía que hacer.
Estaba lista para afrontar sus miedos, su irónico miedo a lo profundo, a lo desconocido.  Pero, sabía que si lo hacía, debía ser para siempre; debía dejar atrás la tristeza, debía dejar atrás la sombra de su pasado.


 Y así lo hizo: se rodeó de lo hermoso, de lo similar a ella, y decidió volar, volar lejos de sus miedos, volar alto, lejos de sus dudas.


 Y, desde ése día, ella y la vida son mejores amigas.

Secretos

Tengo un secreto que contar. Es uno de esos que no quieres admitir, pero que tampoco quieres negar. Tuve una chispa de amor, un amor efíme...