13.3.14

25.

25.

Estaba enfrente de su casa, había llegado. La reconoció por sus amplias ventanas, ladrillos y escaleras imponentes.
No sabía porque se sentía angustiada, pero sabía que estaba en su hogar. Había llegado.
Había puesto tanto en esa casa..representaba tanto.. que la simple definición de casa no podía cumplir.
Recordaba tantas cosas buenas…pero también muchas malas, así que cuando el momento llegó no sintió miedo, no tembló al apretar el timbre, no retrocedió y miró atrás. Se mantuvo firme, decidida, como la última vez que había visto su casa. Sabía lo que tenía que hacer.

Abrió un señor malhumorado, cansado y bastante egoísta. Una pila de papeles y una gran computadora se veían a lo lejos de su sala. Este la vio sonriente, prepotente. Parecía que la puerta sería cerrada de mala gana en unos instantes, cuando el silencio se rompió de repente.

"Quiero mi casa de vuelta, y la quiero ahora"… se escuchó firme y claro.
En sus ojos se vio tristeza y dolor, pero no arrepentimiento de las palabras pronunciadas.


El hombre la miró con extrañeza y con una carcajada afirmó:

"Pero.. ¿Cómo puede ser tu casa si siempre ha sido mía?"

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Secretos

Tengo un secreto que contar. Es uno de esos que no quieres admitir, pero que tampoco quieres negar. Tuve una chispa de amor, un amor efíme...