8.4.15

o que já foi.


¿Para qué reprimirlo?, más bien, ¿cómo vivirlo?

Las fotografías y por lo general mi terca mente me regresan a recuerdos tan lejanos como tan vívidos, tan intensos para mí. No imagino mi vida sin los recuerdos, sin la nostalgia, que diría yo, forma parte de mí y me recuerda día tras día lo que una vez fue y no será jamás. Sé que lo eh dicho muchas veces aquí y seguiré haciéndolo hasta que mi mente me indique que es momento de dejar de decirlo, pero para mí es muy interesante preguntarme qué hubiera sido de mi vida si ciertas decisiones importantes no hubieran pasado. Y me refiero a esas decisiones que cambian tu vida, que marcan toda tu existencia y porqué no.. tu ubicación geográfica.

Me cuesta mucho recordar, no porque mi memoria falle y mis recuerdos estén inconclusos, sino porque siempre ese anhelo es asociado con una fría indecisión entre un sentimiento alegre o triste. Porque algo es claro, la nostalgia puede ser una nostalgia alegre, donde lo recuerdas y eres feliz, o puedes acordarte de algo y no saber que pensar de ello o inclinarte al lado triste o difícil. Mi mente está en el segundo apartado. Quiero realmente encasillar mi nostalgia, pero simplemente cuanto más lo trato, más complejo me resulta.


Pero, tal vez...sólo tal vez.. a final de cuentas la nostalgia está ahí por algo, tomando la forma de una persona, de una persona que alguna vez fue mi gran amiga, y al menos una vez al día la recuerdo y sonrío, porque sé que la volveré a ver en unos cuantos días más. Mi bella y gran amiga.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Secretos

Tengo un secreto que contar. Es uno de esos que no quieres admitir, pero que tampoco quieres negar. Tuve una chispa de amor, un amor efíme...